LOVE 2.0: Barbara Fredrickson y la revolución del amor

En enero de este año, ha visto la luz el segundo libro de la catedrática de psicología de Carolina del Norte (EE UU) y estudiosa de la psicología positiva Barbara Fredrickson “Amor 2.0: Cómo nuestro sentimiento supremo afecta todo lo que sentimos, pensamos, hacemos y en lo que nos convertimos” es un tratado renovado sobre el amor que viene a barrer muchos falsos mitos, y que nos proporciona nuevas claves para entenderlo e intentar alcanzarlo.

 Fredrickson partiendo de la definición de amor como una “oleada biológica de buenos sentimientos e interés mutuo que transita entre dos o más cerebros y cuerpos a la vez” nos propone un cambio radical a la hora de interpretar el amor. Para la autora el amor más que “romance” o “matrimonio” son micromomentos de conexión que compartimos con otras personas. Al escribir “Love 2.0” la autora asegura haber aprendido 10 lecciones. Las 10 cosas que no sabíamos del amor: 

 1-    El amor no es incondicional ni eterno. Es difícil hablar de amor desde una perspectiva científica porque hay demasiadas ideas preconcebidas. No hay que identificar amor con deseo sexual, romance o pareja. Tampoco con la familia. Tenemos que comprender que el amor es un micromomento compartido con otra persona.

 2-    Esa persona puede ser cualquier persona. El amor se puede experimentar tanto con personas del círculo íntimo o familiar, como con desconocidos. No hay que restringir las posibilidades para hallar salud, crecimiento y bienestar. Lo importante es que la conexión sea buena.

 3-    El amor no pertenece a una sola persona. Otro de los desafíos de Fredrickson es considerar los sentimientos como conexiones que trascienden lo puramente individual de la persona, para convertirse en una sincronía compartida con el ser amado, momentánea, de gestos, reacciones bioquímicas y conexiones neuronales empáticas al que la autora denomina resonancia positiva.

 4-    El amor entra por la vista. Tenemos la capacidad de atrapar los sentimientos de las personas que nos rodean. Las posibilidades de sentir amor (o micromomentos de resonancia positiva) son casi ilimitados. La autora nos advierte que esta habilidad natural puede quedar anulada si no contactamos visualmente con la otra persona.

 5-    El amor aumenta nuestra esperanza de vida. El equipo de investigación de Barbara Fredrickson ha llegado a la conclusión de que a mayor número de micromomentos de amor en la vida diaria, más salud porque mejoramos el funcionamiento del nervio vago que une el cerebro con el corazón. Los micromomentos sirven como nutrientes de nuestra salud.

 6-    Tus células inmunitarias son reflejo de pasadas experiencias amorosas. Nuestro futuro amoroso no sólo depende de nuestro ADN. Depende de muchos factores, incluyendo, por ejemplo, si te consideras una  persona adaptada socialmente o un solitario crónico. El equipo de Fredrickson está investigando cómo las personas que construyen más micromomentos de amor de forma habitual fortalecen su sistema inmunitario.

 7-    El amor fortalece la salud y viceversa. Se llega a producir un círculo de retroalimentación entre el amor y la salud. Los micromomentos amorosos te hacen sentir más sano y el sentirte más sano fortalece tu capacidad de amar. Ambos se alimentan y complementan.

 8-    No des por sentado un matrimonio feliz. La autora ha comprendido escribiendo el libro que el triunfo de su matrimonio, en retrospectiva, se ha debido a los muchos micromomentos de resonancia positiva (1) entre ella y su marido. Pero advierte que no demos nuestro amor por sentado, no caigamos en la autocomplacencia, y cultivémoslo más, mimémoslo diariamente.

 9-    Amor y compasión pueden ser la misma cosa. No es necesario ser feliz para sentir amor. Se puede experimentar un micromomento de amor a pesar de que tú o la persona amada esté sufriendo. Cuando hay algún tipo de padecimiento el amor se convierte en compasión.

 10-Basta con tomar conciencia del amor para mejorar. Finalmente, la catedrática en psicología se muestra esperanzada al saber que simplemente con tomarnos un minuto cada día para pensar si nos sentimos conectados con los demás, vamos a obtener grandes beneficios. Y esto es algo que podemos hacer ¡ya mismo!

 En conclusión, Barbara Fredrickson nos presenta una versión del amor poco convencional basada en evidencias, que rompe con las ideas tradicionales, pero que sonríe a los más desfavorecidos “da esperanza a las personas que están solteras, divorciadas o viudas, para poder encontrar pequeños caminos para experimentar el amor.” 

Puedes encontrar más información sobre el libro en http://www.positivityresonance.com


Jesús Sanz Morales y J.F. Martínez-Losa para Escuela Acestrés.

(1) Para el Doctor Dough Newburg (2002) la resonancia es el encaje, la conexión fluida entre los entornos interno y externo. En este caso, entre los ámbitos de las dos personas que experimentan los micromomentos de amor.

 

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